diumenge, 23 d’octubre de 2011

tipos de reptiles prehistóricos

Reptiles marinos


Reptiles voladores


LOS PTEROSAURIOS


Los pterosaurios, que significa reptiles alados, fueron un orden de reptiles diápsidos voladores fósiles, parientes de los dinosaurios, que presentaban diversas formas y tamaños.

Algunos eran pequeños como gorriones, y otros, tan grandes que cada ala medía tanto como un autobús.

Como las aves actuales, volaban, ponían huevos y tenían una vista muy aguda, con grandes ojos para divisar mejor la comida desde el aire a distancia.

Aparecieron a finales del Triásico, y durante 166 millones de años, un poco más que los dinosaurios, surcaron los cielos con éxito, sobre todo en el Jurásico superior y Cretácico inferior.

Mucho antes de que existieran las primeras aves, los pterosaurios eran los únicos vertebrados voladores. A los expertos les costó un poco aclarar esta particularidad. Cuando se encontraron los restos del primer pterosaurio, los científicos no acababan de entender a qué tipo de criatura pertenecían aquellos huesos. Algunos expertos creyeron que eran los esqueletos de un criatura marina, mientras que otros los atribuían a un animal volador. Tras observar algunos de los huesos con atención, los científicos se pusieron de acuerdo en que estos animales tenían que haber sido voladores. En efecto, se dieron cuenta de que los huesos principales eran delgados y huecos y estaban llenos de aire, lo que aligeraba considerablemente a los pterosaurios y les ayudaba a levantarse del suelo.

Estos reptiles tenían huesos pectorales con el objeto de sujetar los músculos que controlan los músculos de las alas. Algunos podían batir las alas; otros simplemente planeaban.

Como los murciélagos actuales, las alas de los pterosaurios eran de piel y se extendían entre sus cuerpos y el final de un cuarto dedo extremadamente largo. Los otros tres dedos de cada mano formaban unas garras situadas en la parte delantera de cada ala. Los animales que podían volar eran afortunados.

Podían pescar peces o atrapar insectos. También podían escapar volando de los dinosaurios hambrientos, y anidar en las alturas.

Aunque todos volaban bien, los científicos no están seguros de cómo se desenvolvían en tierra. Durante muchos años, se creyó que eran parecidos a los murciélagos o a las aves, pero los especialistas se han dado cuenta de que no se parecían a ningún otro tipo de animales conocido. Esto dificulta la comprensión de cómo de movían, porque no hay ningún tipo de huesos con los que compararlos. Estudiando cómo encajaban sus huesos, los paleontólogos ha podido llegar a algunas conclusiones.

No todos vivieron en tierra sino en los árboles. Algunas especies probablemente eran arborícolas, y se desplazaban como los actuales murciélagos frugívoros, que se alimentan de fruta: colgados cabeza abajo y agarrándose a las ramas. Los pterosaurios tenían diversas maneras de elevarse.

Algunos probablemente corrían sobre sus patas traseras y saltaban para elevarse.

Los que tenían unas alas enormes, las extendían, dejando que las corrientes del aire los elevaran.

A veces el pterosaurio se posaba en el agua. Usaba la fuerza de las olas y el impulso de sus patas, moviéndolas como las ranas, a fin de conseguir el empuje necesario para emprender el vuelo.

Algunos tenían las patas palmeadas, muy similares a las de los patos, que les facilitaban la natación.

Algunos científicos que los pterosaurios de cola larga pudieron haberla usado como timón.

Los científicos pueden deducir cómo se alimentaba uno de estos animales comparando sus mandíbulas, dientes, que casi todos los tenían, y tamaño corporal con los de los animales actuales. También se puede deducir si era un experto volador observando la envergadura de sus alas y sus músculos.

Los buenos voladores seguramente daban caza a sus presas en el aire.

Los expertos creen que algunos se zambullían directamente en el agua para capturar peces, mientras que otros volaban cerca de la superficie del agua, pescando con las mandíbulas abiertas. La mayoría de los pterosaurios piscívoros tenían bolsas en la parte posterior de la garganta. En ellas quizá almacenaban la comida, que llevaban al nido como los pelícanos actuales.

La mayoría de los pterosaurios se tragaban a sus presas con tanta rapidez como podían, debido a que otros animales acechaban para robárselas. Esta forma de comer tan precipitada les hacía tragar muchas materias imposibles de digerir, como huesos, escamas y pieles duras que luego regurgitaban en forma de bolitas como los búhos.

Probablemente los pterosaurios ponían huevos. El cuerpo del animal tenía que ser ligero para poder volar, pero una hembra de pterosaurio con muchas crías en su interior habría pesado demasiado. Los huesos tenían que ser pequeños y ligeros. Estas dos razones hacen pensar a los expertos que ponían sólo unos huevos pequeños.

Quizá alimentaban y protegían a sus crías igual que las gaviotas actuales cuidan de sus polluelos en los acantilados. Al salir del cascarón, las crías no podían volar porque su cabeza era demasiado grande y sus alas demasiado pequeñas. Probablemente uno de sus progenitores les llevaba alimento y las vigilaba hasta que sus alas eran lo bastante fuertes para volar y habían crecido lo suficiente para defenderse solas.

Los reptiles actuales son animales de sangre fría. Tienen que esperar que el sol caliente su cuerpo para que sus músculos funcionen. Las aves y los mamíferos son animales de sangre caliente, pues su propio cuerpo produce el calor necesario a partir de los alimentos que ingieren, por lo que disponen de energía para moverse y pueden estar activos casi todo el día.

Dos pistas indican que los pterosaurios poseían sangre caliente. Seguro que realizaban complicadas maniobras aéreas, para lo cual se necesitan músculos activos y un gran cerebro, que sólo funcionan bien cuando están calientes. La otra pista es que estaban recubiertos de pelo, como otros animales de sangre caliente. Al principio, se creía de los pterosaurios tenían plumas para mantener el calor, como las aves. Pero cuando unos paleontólogos descubrieron fósiles de pterosaurio con rastros de pelos impresos en las rocas, comprendieron que eso era lo que recubría el cuerpo de estos animales.

Nadie sabe por qué se extinguieron los pterosaurios. Quizá un enorme meteorito chocó contra la Tierra, levantando nubes de polvo tan grandes que oscurecieron el sol. Planeando por el aire frío, asfixiados por el polvo, estos reptiles desaparecieron del planeta.

Tras un lento inicio, los buscadores de fósiles empezaron a encontrar fósiles de pterosaurio en todos los continentes, excepto la Antártida. Así, estos reptiles alados debieron de vivir en todo el mundo. Muchos de los fósiles están perfectamente conservados, porque numerosos pterosaurios volaban junto a las costas y sobre el mar, y al morir sus cuerpos quedaban enterrados velozmente en la arena. Sus restos fosilizados se han encontrado sobre todo en las canteras de Solnhofen, en Baviera, Inglaterra.

Hasta el momento se han descubierto unos 100 tipos distintos de pterosaurio. Se dividen en dos grupos o subórdenes. El más antiguo se denomina ramfarincoideos, que significa tipo del pico delgado, fáciles de distinguir por sus dientes y su cola larga. El grupo más reciente se llama pterodactiloides, que significa tipo con dedos en las alas, que se distinguen por su cola muy pequeña o ausente, pocos dientes y por que la mayoría tenía algún tipo de cresta.

Primeros cocodrilos

Los cocodrilos aparecieron en la tierra al mismo tiempo que los dinosaurios. Estos reptiles vivían por entonces en el mar. Existía un grupo de temibles cazadores prehistóricos, cuyos parientes de agua dulce todavía viven en la actualidad. Si se te ocurriese nadar en un mar prehistórico, les servirías de almuerzo. Eran los cocodrilos marinos.
Son parientes cercanos de los dinosaurios, y en un tiempo vivieron juntos. Los cocodrilos sobrevivieron a la catástrofe que marcó el fin de los dinosaurios. Hoy en día, conservan su forma original casi sin cambio alguno.
Actualmente existen 22 tipos de cocodrilos, que incluyen los cocodrilos propiamente dichos, los caimanes americanos y los gaviales de la India. Todos juntos forman la familia de los cocodrílidos. Son supervivientes de un grupo que se extendieron por el planeta y después de la era de los dinosaurios.
¿De dónde vienen los cocodrilos? Hace unos 250 millones de años apareció un nuevo grupo de reptiles, los arcosaurios o reptiles predominantes. A partir de ese importante grupo de animales, evolucionaron otros tres; los pterosaurios en el aire, los dinosaurios de tierra firme y los cocodrilos en ríos y pantanos.
Una terrible catástrofe acabó con los dinosaurios y pterosaurios a finales del Cretácico. Los cocodrilos fueron los únicos supervivientes, y apenas han cambiado en casi 200 millones de años. Podemos imaginar cómo vivían en la prehistoria.
Los científicos creen que el secreto de la supervivencia de los cocodrilos es porque soportan los cambios. Comer cualquier animal disponible, ya sea vivo o muerto. Pueden moverse por tierra y por el agua. Cuidan de sus crías y les ayudan a dar los primeros pasos en la vida. Si el ambiente se hace insoportable, se aletargar bajo el barro en incluso bajo el agua. Los cocodrilos han sobrevivido porque no son selectivos, comen de todo y viven más o menos en todas partes.
Los cocodrilos tienen articulaciones que les permiten caminar con las patas delanteras extendidas a los lados del cuerpo, pero pueden correr con las patas rectas en vertical. Asomando las fosas nasales y los ojos sobre la superficie del agua, parecen troncos flotantes. Tienen una válvula que separara los conductos respiratorios de los digestivos, por lo que pueden tragarse a sus víctimas incluso fuera del agua sin asfixiares.
Los cocodrilos prehistóricos eran, casi con seguridad, animales de sangre fría, como los cocodrilos modernos, siempre dispuestos a actuar. Si se calentaban demasiado, abrían la boca para que el aire les refrescara la lengua y el interior de la boca. Por tener sangre fría, gastaban poca energía y se contentaban con comer bien una vez a la semana.
En una mina de carbón de Bernissart, Bélgica, se encontraron juntos fósiles de dos cocodrilos y de 39 Iguanodon. Uno se llamó Goniopholis y otro Benissartia. En esa mina se han encontrado además muchos fósiles, peces y plantas. Los expertos no están seguros si cuando murieron, los dos cocodrilos estaban comiendo peces o a los Iguanodon muertos, pero sí saben que eran cocodrilos típicos.
Los cocodrilos no pueden masticar, pues no tienen dientes cortantes. Los suyos representan forma de cono y sirven para sujetar a las presas. Si muerden un animal que no pueden tragar, lo arrastran hasta el fondo, lo sujetan a un tronco o una piedra y lo despedazan a bocados y girando en el agua. A veces, el cocodrilo espera a que su presa se descomponga y se ablande.
Los cocodrilos actuales son unos padres excelentes. La madre pone huevos en nidos de arena o entre la hojarasca en descomposición, y cuida de ellos hasta que las crías rompen el cascarón. Entonces las lleva a un estanque/guardería donde las protege hasta que aprenden a valerse por sí mismas. Los cocodrilos son los reptiles más próximos a los dinosaurios que viven actualmente. Observando cómo se calientan, consiguen la comida y cuidan de sus crías, podemos hacernos una idea de cómo pudieron vivir los dinosaurios en el pasado.
El primer cocodrilo fue uno que se le llamó Protosuchus, que vivió hace unos 200 millones de años. Durante el Cretácico, los cocodrilos eran grandes y numerosos. El Deinosuchus fue el cocodrilo más grande, pues medía 15 metros. Pero hubo cocodrilos mucho más pequeños, parecidos a lagartos, llamados atoposáuridos, que vivieron a finales del Jurásico y principios del Cretácico. Uno de los mayores, el Alligatorum, apenas medía 49 centímetros de largo.

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