Los
dinosaurios son un
clado de
vertebrados saurópsidos que dominaron los
ecosistemas terrestres del
Mesozoico durante unos 160 millones de años, alcanzando una gran diversidad y, algunos, tamaños gigantescos. Tal como lo exige el uso de la
nomenclatura científica, al clado de los dinosaurios, como a cualquier clado, corresponde un nombre en
latín iniciado en mayúscula. Este nombre es
Dinosauria, plural de
dinosaurus, que es la latinización del término
griego δεινός σαῦρος (pronunciado como
deinos sauros y habitualmente traducido como 'lagarto terrible'). Una de las principales características de los dinosaurios es la propiedad de tener las
patas situadas en posición vertical por debajo del cuerpo, como los
mamíferos, y no hacia los costados, como la mayor parte de los
reptiles. Los dinosaurios eran reptiles originariamente bípedos, aunque el cuadrupedismo resurgió en varios grupos distintos. Durante los últimos años se han acumulado pruebas científicas muy contundentes de que pequeños dinosaurios carnívoros dieron origen a las
aves durante el periodo
Jurásico. De ahí que, actualmente, las aves estén clasificadas dentro del taxón
Dinosauria. Se confunde frecuentemente a los dinosaurios con otros tipos de
reptiles antiguos, como los alados
pterosaurios, los
terápsidos pelicosaurios y los acuáticos
ictiosaurios,
plesiosaurios y
mosasaurios, aunque ninguno de estos era realmente un dinosaurio.
Dinosauria constituye un
superorden de la
clase de los
saurópsidos. Se considera que forman un
taxón monofilético por presentar una serie de claras
sinapomorfias que los unen, como el
fémur articulado con la
pelvis por medio de un
cóndilo dispuesto en ángulo respecto de aquél, y un hueco en la pelvis. Se trata de la misma disposición que se presenta en los mamíferos, y que permite que las patas traseras sostengan al cuerpo actuando como pilares, lo que repercute decisivamente en la habilidad motriz.
Los dinosaurios se clasifican tradicionalmente en dos grupos según la estructura de su
cadera, los
saurisquios y los
ornitisquios.
Introducción
Etimología
El término dinosaurio fue propuesto por Sir
Richard Owen en
1842 para nombrar a los enormes y extintos reptiles que se habían hallado por primera vez en
Gran Bretaña. Esta palabra deriva del
griego: δεινός (
deinos, "terrible") y σαύρος (
sauros, "lagarto" o "reptil").
Nomenclatura
Un aspecto que provoca curiosidad en el neófito es el de los complicados nombres que identifican a la mayoría de los dinosaurios. Como todos los seres vivos, actuales o desaparecidos, estas criaturas se han denominado siguiendo los principios de la
nomenclatura binomial establecidos por el
sueco Carlos Linneo en el
siglo XVIII. Normalmente estos nombres se crean a partir de raíces griegas o
latinas y suelen referirse a una particularidad del animal o de las condiciones de su hallazgo. Así, el nombre del primer dinosaurio descrito científicamente (en
1824),
Megalosaurus, proviene de las palabras griegas μεγάλο- (
megalo = "grande") y σαύρος (
sauros = "lagarto"). Existen algunas escasas excepciones al origen griego o latino en la nomenclatura, como en el caso del
ornitópodo Drinker o los
terópodos Unenlagia,
Dilong paradoxus,
Mei long y
Mapusaurus.
Definición
Los dinosaurios fueron extremadamente variados y dominaron los ecosistemas terrestres durante 160 millones de años. Se caracterizaban principalmente por ser
ovíparos y de
piel dura y
escamosa (aunque se ha descubierto que muchos poseían plumas). Muchos tenían defensas físicas adicionales que fueron desarrollando con el paso de la
era Mesozoica, como
cuernos,
garras,
picos córneos, armaduras, etc. La diversidad de tamaños es típica del grupo. Algunos géneros fueron
bípedos, otros
cuadrúpedos y algunos, como
Ammosaurus e
Iguanodon, podían adoptar ambos tipos de locomoción. Se presume que las poblaciones de
herbívoros,
carnívoros,
omnívoros e
insectívoros seguían las proporciones de la fauna actual.
[cita requerida]
Definición taxonómica
En la
taxonomía filogenética, los dinosaurios quedan definidos como "todos los descendientes del más reciente
ancestro común de
Triceratops y las aves modernas".
[cita requerida] Están divididos en dos grupos,
Ornithischia ("cadera de ave") y
Saurischia ("cadera de reptil"), dependiendo de la estructura de la pelvis. En los ornitisquios, el
hueso pélvico está dirigido en forma caudal (hacia atrás), mientras que en los saurisquios está orientado cranealmente (hacia adelante). Los ornitisquios pueden ser definidos como "todos los taxones que comparten un común ancestro más cercano al
Triceratops que a los saurisquios". Éstos últimos se enuncian como "todos los taxones que comparten un ancestro común más cercano a las aves modernas que a los ornitisquios". Se sugiere asimismo que el grupo Dinosauria sea caracterizado como "todos los descendientes del más reciente ancestro común de
Megalosaurus e
Iguanodon.
Definición anatómica

Tres tipos de caderas con sus articulaciones del fémur.
Morfológicamente, los dinosaurios se definen como el único grupo descendiente del
arcosaurio en el que la cadera ha evolucionado hasta permitir una postura completamente erguida
[1] (aquí el término "erguida" significa que las patas se articulan por debajo de la cadera en vez de por los laterales).
Precisamente es la cadera la que les distingue de los otros dos grupos descendientes del arcosaurio (
pterosaurios y
cocodrilidos) sus caderas solo permiten posturas semierguidas. También esto les distingue de los reptiles marinos,
ictiosaurios,
plesiosaurios y
mosasaurios, los cuales tampoco se consideran dinosaurios.
La evolución de la cadera también es la que permite clasificar los dinosaurios en las dos subgrupos principales anteriormente citados.
Sinapomorfias
Todos los dinosaurios que se conocen hasta la fecha comparten ciertas modificaciones del
esqueleto ancestral de los
arcosaurios. A pesar de que algunos géneros desarrollaron consecuentes adaptaciones que pronunciaron aún más las diferencias estructurales, esos rasgos básicos son considerados como típicos del superorden Dinosauria; dichas cualidades comunes a los miembros de un
taxón (grupo taxonómico) reciben el nombre de sinapomorfias.
Las sinapomorfias del grupo incluyen:
- Reducción del cuarto y quinto dígitos de las extremidades superiores.
- Número de dedos en las patas reducido de cuatro a tres.
- Presencia de un sacro (región de la columna vertebral compuesta por dos o tres vértebras soldadas sobre la que se inserta la pelvis).
- Acetábulo perforado con un hueco en el centro, disposición única entre todos los tetrápodos.
- Singular y revolucionaria configuración en la articulación de la cadera.
- Miembros superiores generalmente menos desarrollados que los inferiores.
- Inusual paladar secundario que les permitía tragar y respirar simultáneamente.
- Fémur relativamente recto con la cabeza femoral centralmente alineada.
- Cráneo diápsido (esto es, con dos pares de orificios en la región temporal de la cabeza).
- Codos orientados hacia atrás en los miembros delanteros.
- Rodillas orientadas hacia adelante en los miembros traseros.
- Hábitat terrestre.
La conformación de la articulación de la cadera descrita más arriba permitía una posición erecta, en la que los miembros posteriores se situaban directamente por debajo del cuerpo (
underslung). Esta postura la tienen la mayoría de los mamíferos de hoy, que la consiguieron por otra vía evolutiva, pero no está presente en los reptiles actuales (que son de origen más primitivo), salvo en las aves, que derivan de los dinosaurios. Esta especial disposición ósea permite una mucho mayor eficiencia locomotriz, lo que derivó en que varias líneas adoptaran una actitud bípeda permanente.
Fisiología y comportamiento
Tamaño
Aunque no se dispone de todos los datos al completo, está claro que los dinosaurios no avianos, en general, eran voluminosos. Incluso dentro de sus propios estándares, los
saurópodos alcanzaban el estatus de gigantescos: durante buena parte de su reinado, hasta los más pequeños de este subgrupo eran considerablemente mayores que cualquier otro animal de su hábitat, y los más grandes eran por lo menos un
orden de magnitud mayores que cualquier otro vertebrado que caminara sobre la faz del planeta. Ésta es, posiblemente, una de las razones principales del interés que estas bestias han despertado en el público en general a través de los años. Pero la evolución también hizo aparecer dinosaurios pequeños, algunos del tamaño de una
gallina, como
Compsognathus, y más diminutos aún. El material
fósil recuperado de estos "dinosaurios enanos" no suele ser tan completo, ya que sus huesos eran mucho más frágiles, lo que dificultó su preservación.
La mayoría de los saurópodos no podía desplazarse velozmente, debido a que tenían que soportar su colosal tamaño y peso. Existen límites prácticos al crecimiento: si estas criaturas se hubieran hecho más grandes hubieran quedado casi inmovilizadas y disfuncionales, lo que habría imposibilitado su supervivencia a largo plazo. Sin embargo, el hecho de que estas conformaciones gigantescas hayan sido viables durante millones de años, mucho más tiempo que el que han existido otras especies que consideramos exitosas, como el
hombre, indica que estaban muy bien adaptadas a sus ambientes.
Por otro lado, existieron dinosaurios que fueron ágiles, delgados y pequeños. Particularmente, se considera a los
tetanuros como los dinosaurios más rápidos;
Tyrannosaurus, a pesar de ser uno de los tetanuros carnívoros más grandes, se desplazaba con cierta velocidad debido en parte a que su cráneo presentaba grandes
órbitas en donde se situaban los
ojos y
nariz, con lo que su peso resultaba notablemente aligerado.
Una breve comparación con la fauna actual ilustra el dramático contraste de escalas: el mayor
elefante registrado pesó 12
toneladas, mientras que la
jirafa más alta alcanzó los 6
metros de
altura. Incluso mamíferos prehistóricos gigantes como
Indricotherium, o
Mammuthus columbi quedan empequeñecidos por los saurópodos gigantes. Sólo unos pocos animales acuáticos modernos se les aproxima en tamaño, siendo el más notable la
ballena azul, con un récord en el espécimen más grande registrado de 190 toneladas, y 33,5 metros de largo. Los dinosaurios no avianos más pequeños eran del tamaño de gallinas:
Microraptor no superaba los 50 cm.
Extremos
El más alto y pesado de los dinosaurios de los cuales se recuperó el esqueleto completo fue
Brachiosaurus,
espécimen que fue descubierto en
Tanzania entre
1907 y
1912. Se encuentra expuesto en el
Museo Humboldt de Berlín, y tiene 12 metros de alto y probablemente haya pesado de 40 a 60 toneladas. El más largo de los hallados completos es
Diplodocus, de unos 30 metros, recuperado en
Wyoming, en los
Estados Unidos y exhibido en el
Museo de Historia Natural de Carnegie en 1907.
Estas cifras empalidecen cuando se las compara con nuevas especies halladas después de 1970, como
Argentinosaurus, que podría haber pesado unas 100 toneladas;
Seismosaurus, que habría alcanzado los 50 metros de largo; o
Sauroposeidon, de unos 17 metros de altura.
Adicionalmente, el saurópodo más grande del que se tenga noticia parece haber sido
Bruhathkayosaurus. Los vestigios fósiles exhumados parecen corresponder a un fémur, cadera,
tibia,
radio y una vértebra (todos en mal estado de conservación), aunque no se tiene seguridad de a qué clase de dinosaurio representan (la clasificación del espécimen ha sido singularmente errática), y si era en realidad un animal (estudios más detallados del material recuperado sugieren que se trata de restos vegetales). Asimismo el descubrimiento de otro posible gigante,
Amphicoelias, ha sido objeto de fuerte escepticismo debido a la total ausencia de fósiles (la única prueba fue una supuesta vértebra de 2,5 metros que —según sus descubridores— se destruyó completamente durante el traslado). El hecho de que el anuncio del descubrimiento y sus irregulares condiciones ocurriera en medio de la llamada
Guerra de los Huesos resta aún más confiabilidad a la versión de la existencia de la criatura.
Tamaño medio
La distribución geográfica de los dinosaurios comenzó a finales del
Triásico, produciéndose drásticas variaciones en forma, comportamiento y tamaño.
No obstante, el significado de "tamaño promedio" no es tan sencillo de precisar. Las observaciones actuales sugieren diferentes valores para cada uno de los períodos
geológicos involucrados.
[2]
De acuerdo con
Bill Erickson:
"Los estimados de dinosaurios medianos oscilan entre 500 kg y 5 toneladas [...] Ochenta por ciento de la
biomasa de la
Formación de Morrison del oeste de los Estados Unidos consistía en
Stegosaurus y saurópodos; este último promediaba las 20 toneladas [...]. El típico gran porte de los dinosaurios y el comparativamente pequeño tamaño de los mamíferos modernos ha sido cuantificado por
Nicholas Hotton. Basándose en 63 géneros de dinosaurios, los datos de Hotton muestran una masa promedio que excede los 395.9 kg (el peso de un
oso grizzly mediano), y una masa genérica
mediana de cerca de dos toneladas (comparable a una jirafa). Esto contrasta marcadamente con mamíferos extintos (788 géneros) cuya masa promedio es de 631 gramos (la de un roedor pequeño). El dinosaurio no aviano más pequeño hallado hasta hoy era mayor que dos tercios de todos los mamíferos actuales; la mayoría de los dinosaurios eran mayores que todos los mamíferos vivientes con excepción de un 2% de los individuos".
[3]
Comportamiento
Las interpretaciones sobre el comportamiento de los dinosaurios son
inferencias generalmente basadas en la posición de los restos fósiles, en su hábitat, en
simulaciones por computadora de la
biomecánica de sus organismos, y en comparaciones con animales actuales de similares
nichos ecológicos. Como resultado del carácter especulativo de estas fuentes, el entendimiento actual del comportamiento recae principalmente en la
deducción científica y es a menudo controvertido. Sin embargo los científicos consideran que las actitudes propias de
cocodrilos y
aves, los seres vivos más cercanos a los dinosaurios, pueden ser extrapoladas en cierta medida con el fin de presentar un esquema de comportamiento posible para caracterizar al grupo.
Naturaleza gregaria
La primera prueba directa de comportamiento
gregario la aportó en 1878 el descubrimiento en
Bernissart (
Bélgica) de un yacimiento con 31 iguanodontes que habrían perecido juntos por ahogamiento al caer en una brecha profunda e inundada. El hallazgo de otros sitios que documentan muertes masivas y de pistas conteniendo abundantes huellas fosilizadas sugieren que el
comportamiento de manada era común en varias especies de dinosaurios. Dichas huellas, a veces contadas de a miles, demuestran que géneros como
Hadrosaurus, por ejemplo, podrían haberse movilizado en grandes grupos, tal como hoy lo hacen el
bisonte americano o la
gacela Springbok africana. Pisadas de saurópodos halladas en
Oxford,
Inglaterra, muestran que estos animales viajaban en grupos compuestos por diferentes especies.
[4] Un hallazgo realizado en
Davenport Ranch,
Texas, sugiere que algunos dinosaurios mantenían en el centro de la manada a los miembros juveniles para mayor defensa, posiblemente durante largas
migraciones.
[cita requerida]
Se ha especulado que el colosal tamaño de algunos saurópodos, sus formidables armas naturales, unidas a la protección adicional de la manada les podría haber conferido cierta invulnerabilidad, incluso frente a los terópodos más grandes. Sólo los individuos juveniles habrían sido presas potenciales de estos carnívoros. Por otro lado se cree que el desarrollo de estrategias cooperativas de caza podría haber facilitado a los atacantes el aislar a los adultos de las
crías, lo que habría restaurado el equilibro poblacional.
[cita requerida]
Patrones de anidación

El nido fosilizado de un
Maiasaura con sus crías, descubierto en
1978.
El descubrimiento de
Jack Horner en 1978 de un
nido de
Maiasaura ('atenta madre lagarto')
[5] en
Montana, Estados Unidos, demostró que entre ornitópodos el cuidado paternal continuaba hasta mucho después del nacimiento.
[6] [7]
Existen asimismo pruebas de que otros dinosaurios del Cretácico, como el saurópodo
patagónico Saltasaurus, tenían un comportamiento similar para el anidamiento, y que los individuos se agrupaban en inmensas colonias tal como hoy lo hacen los
pingüinos.
El
maniraptor Oviraptor que vivió en la actual
Mongolia hace 65-70 millones de años, fue descubierto en
1993 en una posición similar a la de una gallina en acto de empollar, lo que puede implicar que estaba cubierto de alguna capa aislante de plumas (o
tejido afín) que mantenía al
huevo caliente.
[8] En su momento, se pensó que este singular terópodo de característicos cresta y pico habría tenido una alimentación basada en huevos.
Las marcas de pisadas también han confirmado un comportamiento paternal entre saurópodos y ornitópodos en la
Isla de Skye, en el noroeste de
Escocia.
[9]
Nidos y huevos de los principales grupos de dinosaurios han sido descubiertos, y parece probable que los adultos hubieran tenido algún tipo de
comunicación con sus crías, en forma similar a las aves actuales.
[cita requerida]
Cortejo y apareamiento
Los adornos craneales de algunos dinosaurios, tales como
crestas sagitales, cuernos, y demás protuberancias comunes en grupos como
Marginocephalia, podrían haber sido demasiado frágiles como para haber desempeñado algún rol activo en la defensa, por lo que los investigadores consideran que tenían un uso meramente demostrativo, especialmente relacionado con actividades de tipo
sexual. Se conoce muy poco sobre el
apareamiento o el
territorialismo de estos animales. La naturaleza de la comunicación social entre dinosaurios también permanece en las sombras, a pesar de que ambas son activas áreas de la investigación actual. Por ejemplo investigaciones recientes sugieren que las crestas huecas de los
lambeosáuridos podrían haber funcionado como una
cámara de resonancia con funciones de
vocalización.
[cita requerida]
Sin embargo, algunos dinosaurios herbívoros efectivamente presentaban a veces formidables y efectivas defensas corporales, tales como las grandes placas óseas de los
estegosaurios, los cuernos de los
ceratopsianos, o las corazas de espinas de los
anquilosaurios. Algunas de estas características —desarrolladas durante el Mesozoico— quizá desempeñaron funciones secundarias, como la de regulación térmica y de lucimiento para el apareamiento: se considera que todos los ceratopsianos, entre ellos
Triceratops, usaban sus cuernos para defenderse o pelear entre ellos durante el cortejo.
Depredación
Desde el punto de vista del comportamiento, uno de los fósiles más valiosos fue desenterrado en el
Desierto de Gobi en 1971. Incluía un
Velociraptor atacando a un
Protoceratops,
[10] lo que demostró la forma en que los dinosaurios se atacaban y defendían mutuamente. Mientras que actitudes
canibalísticas entre terópodos no resultan sorprendentes,
[11] éstas también fueron confirmadas por marcas de dientes obtenidas en fósiles de
Madagascar en 2003.
[12]
Se presume que algunos terópodos cazaban en manada, como
Velociraptor, mientras que carnívoros más grandes como
Tyrannosaurus lo hacían en solitario (otros investigadores sostienen que este último grupo pudo haber sido principalmente
carroñero)
[cita requerida].
Una de las razones por las cuales se piensa que los dinosaurios fueron
endotérmicos es que los fósiles en su conjunto parecen indicar que al menos los carnívoros fueron muy activos, desplegando mucha energía para perseguir y matar a sus presas. Las hipotéticas estrategias de caza de estos animales implican cierto desarrollo de la inteligencia, agilidad y fuerza, que hacen necesaria una
fisiología más avanzada.
[cita requerida]
Biomecánica
Existen pruebas de especies que trepaban árboles como
Microraptor y también se tiene constancia de algunas que cavaron
madrigueras como el hipsilofodóntido
Oryctodromeus. Esto es bastante sorprendente si se tiene en cuenta que estas actividades eran comunes en los mamíferos del
Cenozoico. Acerca de la fenomenología del movimiento, la
biomecánica ha producido avances significativos. Por ejemplo, el estudio de las fuerzas ejercidas por los músculos y la gravedad en el esqueleto de estos animales mostraron cuan velozmente podían desplazarse.
[13] [14]
Existen sospechas de que algunos
diplodócidos podrían haber creado
estampidos sónicos mediante la ondulación de sus colas en forma de
látigo.
[15] Sin embargo, esta afirmación está siendo investigada ya que los huesos de la cola serían demasiado frágiles para aguantar el gran impacto que supondría que actuasen como un látigo, y las vértebras se quebrarían, por lo que no resulta un comportamiento muy efectivo.
Finalmente, se ha investigado si los terópodos gigantes tenían que controlar su velocidad al arremeter contra sus presas para evitarse heridas fatales,
[16] y si los saurópodos podían flotar en
agua.
[17]
Fisiología
Los reptiles como los lagartos y
serpientes son ectotérmicos (también llamados
"de sangre fría"), es decir, obtienen la mayor parte de su calor corporal del
Sol. Este tipo de
fisiología requiere en general menos alimentos, agua y oxígeno para mantener al individuo activo. Estos animales son capaces de respuestas enérgicas aunque breves, caracterizadas por reacciones de súbita velocidad seguidas por períodos prolongados de reposo; es decir no pueden mantener una actividad vigorosa durante lapsos extensos. El consenso entre los estudiosos, inicialmente inclinado hacia la naturaleza ectotérmica, fue modificado tras los trabajos que
Robert T. Bakker publicó en 1968. Hoy el punto de vista predominante favorece la versión endotérmica, o de
"sangre caliente", basándose en pruebas recientes:
- Las extremidades debajo del cuerpo de los dinosaurios sugieren un estilo de vida activo, particularmente en el caso de los terópodos.
- Las crías de dinosaurios podían crecer rápidamente (esto se sabe gracias a estudios de desarrollo comparado en diversos géneros), como las de los mamíferos y las aves.
- Hubo géneros cuya piel se hallaba cubierta por formaciones filamentosas muy similares a plumas, que podrían haber desempeñado un papel de aislamiento térmico. Útil para un animal endotermo pero que dificultaría el asoleamiento de un ectotermo.
- La estructura física de los terópodos era semejante a la de las aves.
- Hubo dinosaurios que habitaron en regiones semipolares, donde ningún animal ectotermo podría haber existido.
- La conformación de los canales venosos presentes en el ánima ósea es muy similar a la de los mamíferos y aves actuales.
La complejidad del problema radica en el hecho que la endotermia puede desarrollarse por medio de más de un mecanismo. La mayoría de las discusiones sobre el tema tienden a comparar a los dinosaurios con los pájaros o los mamíferos, que gastan energía para elevar la temperatura del cuerpo. Aves y mamíferos pequeños añaden otro recurso: el aislamiento térmico, compuesto por tejidos como grasa,
dermis gruesa, o plumas, que retrasan la pérdida de calor. Sin embargo, los mamíferos grandes, tales como los elefantes, hacen frente a otro problema debido a su cociente relativamente pequeño entre
superficie y
volumen (
principio de Haldane). Este cociente relaciona el volumen de un animal con el área de su piel: al duplicarse las dimensiones de una criatura, su área superficial se cuadruplica mientras que el volumen se octuplica. En cierto punto, la cantidad de calor irradiado a través de la piel es superada por la cantidad de calor producida dentro del cuerpo por el
metabolismo, forzando a estos grandes animales a utilizar métodos adicionales para evitar el recalentamiento. En el caso particular de los elefantes, han desarrollado diversas tácticas evolutivas como pérdida del pelo, extensos pabellones auriculares que aumentan el área superficial sin incrementar significativamente el volumen, y adaptaciones del comportamiento, como por ejemplo el rociar agua sobre sus propios cuerpos y practicar
baños de fango refrescantes en forma periódica.
Los dinosaurios de grandes dimensiones deberían haber enfrentado una problemática similar. Muchos investigadores creen que son justamente estas grandes proporciones las que les habrían permitido conseguir propiedades endotérmicas al mantener templado el interior de sus cuerpos por simple acumulación pasiva de calor y sin contar con los mecanismos activos propios de criaturas más evolucionadas. Esta hipótesis, sin embargo, no puede explicar cómo los dinosaurios más pequeños —que formaban la mayoría del ecosistema— podían mantener los niveles de actividad que sus características físicas parecen insinuar, por lo que el debate continúa.
[18]
Dinosaurios emplumados y la conexión con las aves
Se ha probado sólidamente que existió una transición evolutiva desde ciertos dinosaurios hacia las aves. Las aves son claramente monofiléticas y sus primeros representantes se encuentran en el Jurásico (
Protoavis, del Triásico, fue propuesto como ave pero se trata de un fósil de interpretación muy dudosa).
Plumas
Archaeopteryx, la primera ave, fue descubierta en 1861. El espécimen original fue encontrado en las
calizas de Solnhofen en
Alemania meridional, una destacable y poco común formación geológica conocida por sus extraordinariamente bien conservados fósiles.
Archaeopteryx es un fósil transicional con características claramente atribuibles a modernos reptiles y a aves por igual. Hallado dos años después de la publicación de
El origen de las especies de
Charles Darwin, su descubrimiento y probable rol de "eslabón perdido" catapultó el debate entre
biólogos evolutivos y
creacionistas. Esta ave primitiva es tan similar a un dinosaurio que, cuando las plumas no estaban preservadas en improntas fósiles, sus ejemplares fueron confundidos con individuos del género
Compsognathus.
Desde los
años 1990 se ha encontrado un número creciente de dinosaurios no avianos con plumas, lo cual proveyó nuevas pruebas adicionales sobre la relación directa existente entre dinosaurios y pájaros. Los fósiles involucrados presentan rasgos de aves, incluyendo plumas que no son exactamente como las de las aves actuales, sino que reúnen algunas características intermedias entre el
pelo y el
plumón, útiles para cubrirse del frío. Este tipo de pluma, más conocida como "
protopluma", es aparentemente la precursora del tipo que las aves modernas poseen. Entre los
dinosaurios emplumados descubiertos hasta ahora están
Beipiaosaurus,
Caudipteryx,
Dilong,
Microraptor,
Protarchaeopteryx,
Shuvuuia,
Sinornithosaurus,
Sinosauropteryx y
Jinfengopteryx. También se han encontrado huellas de dinosaurios terópodos, las cuales se asemejan llamativamente a improntas de aves. Entre los
dromeosáuridos, los dinosaurios más próximos a las aves, se encuentra al menos un género alado y dotado de plumas asimétricas (aerodinámicas): el
Microraptor. Otros dromeosáuridos posteriores, como el
Velociraptor, podrían haber evolucionado a partir de formas con alas.
La mayoría de estos especímenes han sido exhumados en la provincia de
Liaoning en el noreste de China, que fue parte de un continente aislado durante el Cretáceo. A pesar de que rastros de plumas han sido encontrados sólo en la
formación Yixian y otros pocos sitios, es probable que dinosaurios similares en otras partes del mundo también hayan estado cubiertos por plumas. La falta de restos fósiles de plumaje a escala planetaria puede deberse al hecho de que las estructuras delicadas como piel, pelo y plumas no son preservadas por las usuales condiciones de fosilización, lo que dificulta su presencia en el registro fósil.
Esqueleto
Los dinosaurios y las aves comparten muchas características: se han identificado más de cien rasgos anatómicos aviares —especialmente esqueléticos— en común con los terópodos maniraptores, aceptados generalmente como sus parientes más cercanos. Algunos de estos rasgos en común se presentan en el cuello, pubis, muñeca, extremidades superiores,
clavícula,
omóplato, cerco y huesos pectorales.
[19] Todo esto afirma la idea de que ciertos dinosaurios fueron efectivamente los antepasados de las aves, a cuya forma convergieron en un largo proceso de adaptaciones anatómicas y fisiológicas.
Similitudes reproductivas
Un reciente descubrimiento efectuado en un esqueleto de
Tyrannosaurus rex suministró pruebas adicionales del origen dinosauriano de las aves y, por primera vez, permitió a los paleontólogos establecer el sexo de un dinosaurio. Cuando depositan sus huevos, las aves hembras desarrollan un tipo especial de tejido óseo en sus extremidades, llamado
hueso medular, rico en
calcio, que forma una capa dentro del hueso duro exterior, y que sirve para formar la cáscara del huevo. La presencia de esta clase de tejido óseo en el
tuétano de porciones de los restos de las patas traseras de
Tyrannosaurus sugiere que este animal usó estrategias reproductivas similares.
Pulmones
Los grandes dinosaurios carnívoros tuvieron un sistema de sacos de aire similar al que se encuentra en las aves modernas, de acuerdo a una investigación dirigida por
Patrick O'Connor, de la
Universidad de Ohio. Los
pulmones de los terópodos probablemente empujaban aire hacia sacos vacíos en sus esqueletos, como en el caso de las aves. "Lo que una vez fue formalmente considerado exclusivo de las aves estuvo presente de alguna forma en sus ancestros", declaró O'Connor. El estudio fue parcialmente financiado por la
Fundación Nacional para la Ciencia estadounidense.
[20]
El corazón y la postura durante el sueño
Análisis de cavidades pectorales de dinosaurios hechas con
tomografía computarizada en
2000 revelaron aparentes remanentes de complejos
corazones de cuatro cavidades, parecidos a los que hoy tienen los mamíferos y las aves. Un fósil de
Troodon recientemente descubierto demuestra que estos dinosaurios durmieron como ciertas aves actuales, con sus cabezas escondidas bajo los brazos, postura que ayuda a conservar el calor craneal.
[21] Este comportamiento pudo haber ayudado a mantener la cabeza caliente.
Gastrolitos
Otra prueba de que los dinosaurios y las aves están estrechamente relacionados es la ingestión de piedras con fines digestivos, las que son tragadas por estos animales y ayudan a triturar las fibras resistentes de la comida cuando entran al
estómago. Encontradas en asociación con fósiles, estas rocas son denominadas
gastrolitos. Debido a que piedras identificables como pertenecientes a cierta formación geológica pueden haber sido engullidas en un lugar y trasladadas dentro del animal en sus desplazamientos, los paleontólogos a veces las usan para establecer posibles rutas de migración.
Tejido blando en fósiles de dinosaurios
Uno de los mejores ejemplos de impresiones fósiles de tejido blando de dinosaurio se descubrió en
Petraroia,
Italia. El hallazgo fue informado en
1998, y la huella se describió como "dejada por un espécimen pequeño", un muy joven coelurosáurido,
Scipionyx samniticus. El fósil incluye porciones de
intestinos,
colon,
hígado,
músculos y
tráquea de este dinosaurio inmaduro.
[22]
En el número de
marzo de
2005 de la revista
Science, la Dra.
Mary Higby Schweitzer y su equipo anunciaron el descubrimiento de una materia flexible que parece ser tejido suave de la pierna de un
Tyrannosaurus rex de 68 millones de años de antigüedad en la
formación del Riachuelo del Infierno, en
Montana, Estados Unidos. Después de la recuperación, el tejido fue rehidratado por el equipo científico.
Cuando el hueso fosilizado fue tratado durante varias semanas para separar el contenido mineral de la cavidad del
tuétano (un proceso llamado
desmineralización), Schweitzer encontró pruebas de estructuras intactas como vasos sanguíneos, matriz ósea y tejido conectivo (fibras óseas). Analizado bajo el
microscopio, el tejido reveló contener microestructuras intactas incluso hasta el nivel celular. La naturaleza y composición exactas del material no están todavía claras, aunque muchas notas de prensa exageradamente relacionaron el hallazgo con el tema de la novela
Parque Jurásico. La interpretación del descubrimiento, así como su importancia relativa, todavía están siendo discutidas.
[23]
Origen y evolución
Los dinosaurios surgieron hace aproximadamente 230 millones de años, en el período
Triásico, unos 20 millones después de que la
extinción masiva del Pérmico-Triásico hiciera desaparecer un 95 por ciento de toda la vida en la
Tierra.
[24] [25] Dataciones radiométricas de fósiles de la especie temprana de dinosaurio
Eoraptor revelan su existencia en este momento. La mayoría de los paleontólogos cree que
Eoraptor se parece al
ancestro común de todos los dinosaurios.
[26] De ser esto cierto, los primeros de estos animales habrían sido pequeños predadores bípedos.
[27]
Aun así,
Herrerasaurus fue sin dudas un dinosaurio más antiguo y muestra rasgos similares con
Saltoposuchus y otros de su grupo de
tecodontos.
Las primeras pocas líneas de dinosaurios primitivos se diversificaron velozmente durante el resto del Triásico, y estos seres desarrollaron prestamente características y variedad de tamaños adaptados a la vida en casi todos los
nichos ecológicos terrestres. Se debió a la gran adaptabilidad que poseían para su dieta, agilidad e inteligencia de algunos seres como
Coelophysis al compararse con otros tipos de reptiles.
Durante la era de su predominancia, la
Mesozoica, casi todos los animales terrestres de más de un metro de largo eran dinosaurios. Con la nueva reforestación durante el
Jurásico y el predominio de las grandes
coníferas y praderas de
pteridófitos muchos grupos (y se establecían los dos órdenes y sus respectivos y principales subórdenes). Tanto herbívoro como carnívoros crecieron a un gran ritmo adaptándose al follaje. Los más conocidos son los
saurópodos que habitaron todo el mundo. Poseían dientes estrechos y largos para masticar estas
plantas e incluso tragaban rocas para su digestión, llamados
gastrolitos. Los demás consumían un follaje más bajo como
Stegosaurus y
Camptosaurus . Los carnívoros desarrollados en este orden fueron los
carnosaurios, mientras los
celurosaurios preferían carroña, huevos o insectos.
Durante el cretácico los dinosaurios invadieron todo el planeta, desde el
Sahara por
Ouranosaurus hasta la
Antártida por
Cryolophosaurus. Con la diversificación de las
angiospermas aparecieron nuevos herbívoros como
Saurolophus. Respecto a éstos, a diferencia de la primera teoría, se sabe que no desterraron del todo al ecosistema jurásico. Es demostrado en
Sudamérica y
África cuando los saurópodos como
Argentinosaurus alcanzaron sus tamaños límites al igual que los carnívoros como
Giganotosaurus.
También se desarrolló el tipo de adaptación defensiva presente en
tireóforos y
marginocéfalos.
La
gran extinción del Cretáceo acabó con todos los dinosaurios no avianos (o quizás
casi todos, véase
sobre esto más abajo).
Clasificación
Los dinosaurios (incluyendo las aves) son
arcosaurios, como los modernos cocodrilos. Los cráneos
diápsidos de los arcosaurios tienen dos agujeros localizados donde los músculos de mandíbula atan, llamado
fenestra temporal. La mayor parte de reptiles (incluyendo a las aves) son diápsidos; mamíferos, con sólo una fenestra temporal, son llamados
sinápsidos; y las
tortugas, sin fenestra temporal, son
anápsidos. Anatómicamente, los dinosaurios comparten muchas otras características de arcosaurio, incluyendo los
dientes que nacen de
alveolos más bien que como las extensiones directas de las mandíbulas. Dentro del grupo Archosauria, los dinosaurios son diferenciados el más perceptiblemente por su paso. Las piernas de dinosaurio se extienden directamente bajo el cuerpo y son rectas, mientras que las piernas de lagartos y cocodrilos se extienden hacia fuera, sobresaliendo. Todos los dinosaurios eran animales terrestres.
Muchas otras clases de reptiles vivieron en la era Mesozoica, con los dinosaurios. Algunos de éstos son comúnmente, pero incorrectamente, considerados como dinosaurios, incluyendo a los plesiosaurios (que no están relacionados estrechamente con los dinosaurios) y los
pterosaurios, que se desarrollaron separadamente de antepasados reptiles de finales del Triásico.
Los dinosaurios están divididos en dos órdenes,
Saurischia y
Ornithischia, los cuales se basan en la estructura de la cadera. Los saurisquios (del griego para
Pelvis de lagarto) son dinosaurios que al principio conservaron la estructura de la cadera de sus antepasados. Ellos incluyen todo los
terópodos (carnívoros bípedos) y
saurópodos (herbívoros de
cuello largo). Los ornitisquios (del griego para
Pelvis de ave) son el otro orden de dinosaurios, la mayoría de éstos eran cuadrúpedos herbívoros.
Estructura pélvica en
Saurischia (lateral izquierdo).
-
-
-
Árbol filogenético
Clasificación de las aves
Existe consenso casi universal entre los
paleontólogos de que las aves descienden de alguna línea del grupo de los
terópodos.
[28] En efecto, ambos taxones comparten una serie de características muy afines, entre las que destacan como especificaciones clasificatorias:
- Único cóndilo occipital (articulación del cráneo con la primera vértebra).
- Única apófisis uncinada en las costillas.
- Presencia de cuatro dedos en los miembros posteriores.
Es entonces posible aplicar la definición
cladística estricta que sostiene que todos los descendientes de un único ancestro común forman un clado, con lo que las aves actuales resultan
ser dinosaurios, de lo que se deduce que éstos no están extintos.
Hay también consenso en que las aves se clasifican como pertenecientes al subgrupo
Maniraptora, incluido en los
celurosaurios, que son a su vez terópodos, saurisquios y dinosaurios.
Los paleontólogos de vertebrados usan frecuentemente la nomenclatura filogenética, que clasifica a las aves como dinosaurios. Por motivos prácticos, en la literatura científica actual sobre dinosaurios suele denominarse "dinosaurios no avianos" a todos los miembros de Dinosauria excepto las aves.
La vida de los dinosaurios
Los dinosaurios proliferaron desde mediados del período
Triásico hasta el final del
Cretáceo (210-225 a 65 millones de años atrás), momento en que la mayoría de ellos, con excepción de las aves, se
extinguieron repentinamente.
Estos grandes reptiles dominaron la Tierra durante la
era Mesozoica (o Secundaria). Los
herrerasaurios y los
prosaurópodos fueron unos de los primeros grupos de dinosaurios en dar lugar a formas más evolucionadas. Los saurópodos y terópodos crecieron en tamaño y se dispersaron por todos los actuales continentes. En este período también aparecieron los primeros
ornitisquios como
Stegosaurus. Ya en el Cretácico la variedad
anatómica y la distribución geográfica del grupo alcanzaron su apogeo. Pero finalmente colapsaron ante un fenómeno de proporciones globales aún no enteramente explicado en lo que fue la última extinción masiva a escala planetaria hasta nuestros días.
A pesar de su desaparición, los dinosaurios han cautivado la imaginación humana desde que se empezaron a hallar sus restos a comienzos del
siglo XIX. Suelen ser protagonistas centrales en variados elementos de la
cultura popular reciente:
novelas, películas
cinematográficas,
historietas y
videojuegos.
La vida antes de los dinosaurios

Pintura representando al ambiente del
Devónico.
Hace 3.000 millones de años la vida animal estaba circunscrita al agua. Los primeros seres vivos de la Tierra fueron organismos
unicelulares muy simples. Había
bacterias,
protozoos,
esporozoos,
algas cianofíceas, etc. Luego aparecieron animales
pluricelulares simples a los cuales se llama
vendozoos; estos seres
ediacáricos evolucionaron a las raras formas de vida del período
Cámbrico, ya completamente pluricelulares. Millones de años después el
oxígeno disuelto en el agua alcanzó una concentración suficiente como para que formas más avanzadas como
trilobites,
ammonites,
peces y
euriptéridos se hicieran muy abundantes. A mediados del
Silúrico ya había plantas vasculares pero sin
hojas ni
flores como
Cooksonia. También hubo
insectos y
miriápodos, los cuales fueron los primeros animales en adaptarse a la tierra. Ya en el
Devónico, se diversificaron los peces
placodermos, y otros como
Eusthenopteron evolucionaron a los primeros
anfibios. Unos millones de años después de la extinción del Devónico ya existían bosques espesos en los que habitaban
arañas y
libélulas gigantes; fue en este escenario donde los primeros
reptiles hicieron su aparición. Después del período
Carbonífero éstos se expandieron ampliamente y evolucionaron muchos nuevos grupos, entre los que estaban los
ornitodiros y los anteriormente llamados
tecodontos, que después de la gran extinción del Pérmico dieron origen a los dinosaurios.
La vida después de los dinosaurios
Cuando muchas especies de dinosaurios se extinguieron, los mamíferos se hicieron con sus nichos ecológicos y conquistaron rápidamente todos los continentes. Entre los más notables estaban los
marsupiales,
creodontos,
roedores,
cetáceos,
proboscídeos,
artiodáctilos y
perisodáctilos. En el
Terciario vivieron los ancestros de muchos mamíferos actuales. Evolucionaron también aves cazadoras gigantes como
Gastornis, y los continentes fueron tomando la forma actual. A finales del Terciario aparecieron los primeros
homínidos. Ya en el
Cuaternario se produjo la última de las
glaciaciones ("eras del hielo"), en la que los mamíferos gigantes como el
mamut, el
rinoceronte lanudo y el
megaloceros proliferaron. Estas grandes bestias eran cazadas por
Homo erectus y
H. neanderthalensis, los cuales fueron reemplazados en el
Holoceno por el actual
H. sapiens.
Extinción
Esta extinción fue la causante de la desaparición definitiva de los dinosaurios no avianos, los ammonites, y algunas aves y mamíferos primitivos. Existen multitud de
hipótesis para explicar este singular fenómeno:
Colisión de un asteroide
La teoría de la colisión de un
asteroide con la Tierra, la más ampliamente aceptada actualmente, fue propuesta por el físico estadounidense
Luis Walter Álvarez y su hijo, el geólogo
Walter Álvarez a finales de los
años 1970. Explica que la gran extinción de finales del período Cretácico comenzó con la caída de un
bólido a la Tierra. Esta clase de
meteorito habría hecho impacto en
Chicxulub (
Península de Yucatán,
México) hace aproximadamente 65,5 millones de años. Álvarez notó un aumento repentino de los niveles registrados de
iridio (elemento abundante en cierta clase de meteoroides), a escala global en el estrato de rocas correspondientes al período Cretácico, sugiriendo la existencia de una catástrofe de proporciones mundiales. La mayor parte de las pruebas actuales parece confirmar en efecto que un
planetesimal de 10 kilómetros de diámetro impactó en los alrededores de la península de Yucatán, creando el
cráter de Chicxulub de 170 kilómetros de diámetro y provocando una cadena de extinciones en masa. A principios de
2010, un equipo científico internacional compuesto por 41 investigadores reafirmó esta teoría aportando pruebas geológicas recabadas en distintas partes del mundo.
[29] Recientemente, se ha descubierto en el lecho del
Océano Índico un cráter cuyo tamaño es cincuenta veces mayor al de Yucatán, lo que ha causado nuevas especulaciones acerca del lugar donde cayó el asteroide. Los científicos no están todavía seguros de si las poblaciones de dinosaurios prosperaban o disminuían inmediatamente antes del acontecimiento del cataclismo, aunque algunos grupos consideran que podrían haber existido dinosaurios aún a principios del
Cenozoico.
[30]
Aunque la velocidad de la extinción no pueda ser deducida del registro fósil, varios sugieren que el proceso fue sumamente rápido. El acuerdo general entre los científicos que apoyan esta teoría consiste en que el impacto causó una debacle que se desarrolló de dos formas: directamente (por la
energía disipada durante el impacto de meteorito) y también indirectamente (a través de un enfriamiento mundial de la temperatura ambiente, causada por la materia expulsada del cráter de impacto, que reflejó la radiación termal del Sol hacia el espacio exterior).
Múltiples colisiones o La Nube de Oort
Esta teoría es similar a la de Álvarez en el sentido que hace participar a eventos originados en la
mecánica celeste. Propone que una corriente de
cometas fue desalojada de la
nube de Oort debido posiblemente a la influencia gravitacional causada por una
estrella en órbita extraordinariamente cercana. Uno o varios de estos hipotéticos objetos colisionaron con la Tierra en una seguidilla de muy alta frecuencia, causando profundos cambios
ecológicos que precipitaron el final. Al igual que con el impacto de un único
asteroide, el resultado de este bombardeo de cometas habría sido un descenso repentino y acusado en las
temperaturas globales, cambio al que buena parte de las especies vivientes no pudieron adaptarse.
[31]
Cambios climáticos
A finales del período Cretácico no existían los casquetes
polares, estimándose que los niveles del mar eran de 100 a 250 metros más altos que los actuales. La
temperatura del
planeta era también mucho más uniforme, con sólo 25 grados
Celsius de diferencia entre los registros polares promedio y los del
Ecuador. Por regla general, la temperatura
atmosférica promedio era también mucho más elevada; los polos, por ejemplo, eran 50 °C más calientes que hoy en día.
[32] [33]
La composición
química de la atmósfera durante la era de los dinosaurios era asimismo muy diferente a la actual. Los niveles de
dióxido de carbono presentaban una concentración 12 veces mayor, y el oxígeno formaba del 32 al 35% de la atmósfera, comparado con el 21% actual. Sin embargo durante el
Cretácico tardío, el ambiente experimentó un cambio radical. La actividad volcánica disminuyó gradualmente, lo que condujo a un ciclo de enfriamiento e hizo que los niveles de dióxido de carbono atmosférico comenzaran a caer. Al mismo tiempo, la concentración de oxígeno en la atmósfera también comenzó a fluctuar con tendencia netamente descendente. Algunos científicos suponen que el cambio del
clima, combinado con niveles de oxígeno inferiores a los presentes, podría haber conducido directamente a la desaparición de muchas especies. Si los dinosaurios tuvieron sistemas respiratorios similares a aquellos comúnmente encontrados en las
aves modernas, puede haberles sido particularmente difícil el desenvolverse con niveles de
oxidante rápidamente decrecientes, considerando las enormes demandas de sus voluminosos cuerpos.
[cita requerida]
Presencia de dinosaurios en el Cenozoico
En el
2002, los paleontólogos James E. Fassett y Robert A. Zielinski reportaron el hallazgo de un hueso de la pata de un
Hadrosaurus en
El Ojo,
Nuevo México (Estados Unidos). Los restos datan de principios del
Paleoceno, aproximadamente hace 64,5 millones de años. El descubrimiento es de excepcional significación científica, pues sugiere que algunos —quizá unos pocos— dinosaurios existieron aún en la Tierra por lo menos hasta medio millón de años después de la gran extinción. A estos sobrevivientes se los llama "
Dinosaurios del Cenozoico".
[34] Se ha indicado que una explicación alternativa —y de impacto mucho menos dramático— podría ser que los restos hubieran sido desplazados hacia un
estrato más reciente debido a tenues movimientos de tierra.
[cita requerida] No hay que olvidar que la teoría del meteorito como único causante de la desaparición es poco probable, y por consiguiente cualquier otro causante tardaría varios millones de años en desarrollar su actividad destructiva por completo, por lo que es posible que los restos de hadrosáuridos no fuesen más que los huesos de los últimos supervivientes de la gran extinción dinosauriana.
Reviviendo dinosaurios

Insecto atrapado en resina.
En años recientes ha habido creciente especulación sobre el empleo de
biotecnología con el fin de devolver dinosaurios a la vida. En la
novela de
Michael Crichton Parque Jurásico se describe un método
idealmente posible. En esa obra, la sangre de dinosaurio del tracto digestivo de un
mosquito mesozoico fosilizado (suspendido en
ámbar, es decir,
resina solidificada de
árboles) es usada por un grupo de científicos para recuperar
ADN (ácido desoxirribonucleico) de dinosaurio, llenando las lagunas
cromosómicas, principalmente de
ADN no codificante con material genético procedente de una especie moderna de
rana para luego crear un
embrión a partir del material genético resultante que es fecundado en un
avestruz.
Con la
tecnología actual resulta, sin embargo, casi imposible resucitar dinosaurios de esta manera. Un problema con el método de extracción en ámbar es que el
ADN se degrada con el tiempo por la exposición al
aire, el
agua y la
radiación natural, haciendo improbable que tal operación recupere una cantidad suficiente de material genético útil (la corrupción del ADN puede medirse por una prueba de
racemización de la muestra).
Extracciones exitosas de ADN antiguo de fósiles de dinosaurios han sido reportadas en dos ocasiones independientes, pero tras ser sometidas a posterior inspección y
revisión por pares, ninguna de las afirmaciones pudo ser confirmada. Además resulta muy improbable la devolución de estas criaturas a la vida puesto que no resulta viable la mayoría del ADN encontrado. Aún así se sigue
investigando.
[35]
No obstante, un modelo teórico de secuencias de
péptidos de un dinosaurio ha sido deducido usando métodos analíticos de reconstrucción filogenética a partir de secuencias de genes de especies vivas de reptiles y aves.
[36]
Incluso si el ADN de un dinosaurio pudiera ser reconstruido, sería sumamente difícil
cultivar dinosaurios usando la tecnología disponible ya que no existen especies vivas suficientemente relacionadas como para proporcionar
cigotos o un ambiente apropiado para el
desarrollo embrionario.
Estudio
El conocimiento sobre los dinosaurios ha sido obtenido a través de una variedad de registros fósiles, óseos y no óseos, como huesos fosilizados, huellas de pisadas (
icnitas), heces (
coprolitos), piedras usadas para ayudar en la digestión (
gastrolitos), plumas, impresiones de piel,
órganos internos y
tejido blando.
[37] [38] Varios campos de estudio contribuyen a nuestro conocimiento paleontológico de estas bestias, incluyendo, además de la
biología, la
física y la
química.
Descubrimiento
Los fósiles de dinosaurio son conocidos desde hace
milenios, aunque su naturaleza verdadera no fuera entendida; los
chinos pensaron que tales huesos eran de
dragones, mientras los
europeos creyeron que eran los restos de gigantes y otras criaturas muertas durante el
Diluvio Universal.
La primera
especie de dinosaurio identificada y nombrada fue
Iguanodon, descubierto en
1822 por el geólogo inglés
Gideon Mantell, quien reconoció semejanzas entre sus fósiles y los huesos de las actuales
iguanas. Dos años más tarde, el Reverendo
William Buckland, un profesor de geología de la
Universidad de Oxford, desenterró los huesos fosilizados de
Megalosaurus bucklandii en una cantera de
Stonesfield, al norte de
Oxford. Buckland fue la primera persona en describir su hallazgo en un diario científico.
El estudio de estos "grandes lagartos fósiles" pasó a ser un sumo interés para científicos europeos y americanos: en 1842 el paleontólogo inglés
Richard Owen creó el término "dinosaurio". Reconoció que los restos que habían sido encontrados hasta ese momento,
Iguanodon,
Megalosaurus e
Hylaeosaurus, compartían un número de rasgos distintivos, y decidió presentarlos como un grupo taxonómico distinto. Con el apoyo del príncipe
Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, marido de la
Reina Victoria, Owen estableció el
Museo de Historia Natural en Kensington Sur,
Londres, para mostrar la colección nacional de fósiles de dinosaurios y otros objetos de interés biológico y geológico.
En
1858 se descubrió el primer dinosaurio en territorio
estadounidense en unos pozos de
marga en el pequeño pueblo de
Haddonfield,
Nueva Jersey (aunque los fósiles hubieran sido hallados antes, su naturaleza no había sido correctamente establecida). La criatura fue llamada
Hadrosaurus foulkii, por el autor del hallazgo,
William Parker Foulke. Fue un descubrimiento sumamente importante: el primer
esqueleto de dinosaurio encontrado casi completo, en el cual se demostraba una postura claramente
bípeda.
Se trataba de una revelación revolucionaria, ya que hasta aquel momento la mayor parte de los científicos creía que los dinosaurios caminaban en cuatro patas como los
lagartos de hoy en día. Los descubrimientos de Foulke provocaron una verdadera "manía de dinosaurios" en los Estados Unidos.
Esta "manía de dinosaurios" fue ejemplificada por la rivalidad feroz entre
Edward Drinker Cope y
Othniel Charles Marsh. Ambos entablaron una salvaje competencia para ver quién descubría más dinosaurios, enfrentamiento que posteriormente fue conocido como la
Guerra de los Huesos. La contienda probablemente se originó cuando Marsh públicamente indicó que la reconstrucción de Cope del esqueleto de
Elasmosaurus era errónea: Cope sin querer había colocado la cabeza de un plesiosaurio en donde debieron haber ido las vértebras finales de la cola.
La lucha entre los dos científicos
cavadores duró más de 30 años, finalizando en 1897 cuando Cope murió tras haber gastado toda su fortuna en la búsqueda. Marsh ganó la competición principalmente porque estaba mejor financiado debido a su relación con la
United States Geological Survey. Lamentablemente, muchos
especímenes valiosos fueron destruidos debido a los toscos métodos del dúo; por ejemplo, sus excavadores a menudo usaban
dinamita para desenterrar huesos (un método que horrorizaría a los paleontólogos modernos). A pesar de este bárbaro
modus operandi, las contribuciones de ambos a la paleontología fueron notables; Marsh desenterró 86 nuevas especies de dinosaurios y Cope descubrió 56, un total de 142. La colección de Cope puede contemplarse hoy en día en el
Museo Americano de Historia Natural en
Nueva York, mientras que la de Marsh fue expuesta en el
Museo Peabody de Historia Natural, en la
Universidad de Yale.
[39]
En
1897, la búsqueda de fósiles de dinosaurios se había extendido a todos los
continentes, incluyendo la
Antártida. El primer dinosaurio hallado en el continente helado fue
Antarctopelta, encontrado en la
Isla de Ross en
1986. Unos años después, en
1994, fue descubierta otra especie antártica,
Cryolophosaurus ellioti, formalmente llamado y descrito en un diario científico.
Se han hallado restos de dinosaurios en los cinco continentes. La ubicación transoceánica de varias especies idénticas corrobora la teoría generalmente aceptada de que todas las masas terrestres estuvieron unidas en un único supercontinente llamado
Pangea, que comenzó a desintegrarse en el Triásico, hace unos 230 millones de años, en el mismo momento de la aparición de los primeros dinosaurios.
[40]
Los más productivos puntos de hallazgo de dinosaurios actualmente incluyen el sur de
Sudamérica (especialmente la
Argentina) y
China. Este último país en particular ha producido muchos excepcionales especímenes de dinosaurios emplumados debido a la geología única de sus yacimientos, así como un clima árido que favorece la fosilización.
El reciente "renacimiento de los dinosaurios"
El campo de investigación de los dinosaurios ha disfrutado de una oleada en la actividad que comenzó en los
años 1970 y sigue en curso. Esto fue provocado, en parte, por el descubrimiento de
John Ostrom de
Deinonychus, un
depredador activo que pudo haber sido de "sangre caliente" (
endotermia), en contraste marcado con la imagen predominante de los dinosaurios como inactivos y de "sangre fría" (
ectotermia). La
paleontología de vertebrados, posiblemente la disciplina científica primaria en la investigación de dinosaurios, se ha convertido en una ciencia global. Nuevos e importantes descubrimientos de dinosaurios han sido hechos por paleontólogos que trabajan en regiones antes inexplotadas, incluyendo
India,
Sudamérica,
Madagascar, la
Antártida, y la más considerable,
China . El uso extendido de la cladística, que analiza rigurosamente las relaciones entre
organismos biológicos, también ha demostrado ser tremendamente útil en la
clasificación de dinosaurios. El análisis cladístico, entre otras técnicas modernas, ayuda a compensar un registro de fósil a menudo incompleto y fragmentario.
En la cultura popular
Desde el punto de vista de los
seres humanos, los dinosaurios son criaturas que llaman la atención porque la mayoría fueron de gran tamaño y tenían aspecto fantástico. Por este motivo han cautivado la imaginación de la gente y se han hecho famosos en la cultura popular desde finales del
siglo XIX. Las
exposiciones,
parques temáticos y
museos dedicados al tema en todo el mundo satisfacen y refuerzan el interés del público. El interés popular por los dinosaurios se refleja también en una larga serie de obras de ficción y documentales a ellos dedicados.
En la
literatura y las películas antiguas, estos animales suelen mostrarse como similares a
lagartos, carentes de
inteligencia y de lento deambular. Ejemplos notables de antiguas obras de
ciencia ficción en las que los dinosaurios son protagonistas son la novela
El mundo perdido, de
Arthur Conan Doyle; la película de
1933 King Kong; y la serie
japonesa Godzilla.
La convivencia (que jamás se dio) entre dinosaurios y seres humanos es un tema que se repite en la ficción. El
dibujo animado Los Picapiedra mostraba a una familia de la
Edad de Piedra que convivía con dinosaurios (aunque en realidad los
humanos aparecieron 62 millones de años después de que los dinosaurios se hubieran extinguido). Entre las películas que plasman esta idea están
El valle de Gwangi (
1969) y
Hace un millón de años (
1966). Mediante el empleo de técnicas de
animación de
stop-motion y modelos a escala,
Ray Harryhausen desarrolló para ambos filmes notables escenas de dinosaurios de inédito realismo.
Como los dinosaurios fueron un grupo de criaturas altamente exitoso que se extinguió abrupta y totalmente, a menudo son evocados en forma
metafórica: la gente, estilos e ideas que son percibidos como anticuados y en decadencia son llamados "dinosaurios". Por ejemplo, los miembros del movimiento
punk ridiculizaron las cintas de
rock progresivo que los precedieron, caracterizando a esas bandas como "grupos de dinosaurios".
Los dinosaurios son a menudo
antropomorfizados en la ficción. En producciones destinadas a niños, son caracterizados amistosamente e imbuidos de diversas personalidades. Los ejemplos de esta tendencia incluyen el espectáculo de los años
'70 La tierra de lo perdido; la de los
'80,
Dino-Jinetes y
Dinoplatívolos; y las de los
'90,
Dinosaurios. La tira cómica titulada Dinosaurios para alquiler retrataba dinosaurios antropomorfos de un modo muy insólito: un trío cómico de dinosaurios armados, de gatillo fácil
, famosos por su frase "¿quién está extinto?" (que solía imprimirse en remeras) y su pasión por la serie Kojak.
Existen series animadas con dinosaurios como
"Harry y su cubeta de dinosaurios", como Taury, el
tiranosaurio, Trike, el
triceratops, Sid, el
sedirosaurio, Patsy, la
apatosaurio, Pterence, el
pterodáctilo (aunque no sea un dinosaurio, sino más bien un reptil volador) y Stteggy, el
estegosaurio. Otra serie animada sería
Dino Rey, en la que tres
niños tienen que rescatar a unos dinosaurios, que salen de unas cartas, de las manos del Doctor Z, donde Gabu es un
triceratops, As es un
carnotauro y Páris es un
Parasaurolophus. También de parte del Doctor Z estarían Terry, que es un
tiranosaurio; Spiny, que es un
espinosaurio y Tanque es un
Saichania.
Más recientemente, la representación de los dinosaurios en obras dirigidas al consumo popular ha tendido a reflejar mejor el moderno entendimiento científico en la materia. En particular, el desarrollo y refinamiento de
imágenes generadas por computadora ha producido una revolución en la imagen fílmica de estos animales. Quizá el ejemplo más prominente de CGI aplicado al tema es la película
Parque Jurásico, dirigida por
Steven Spielberg, con destacados
efectos especiales realizados por
ILM. El éxito del film y sus dos secuelas,
El mundo perdido: Parque Jurásico II y
Parque Jurásico III, demuestra la vigencia del tema en la conciencia popular. La caída de los costos en CGI ha permitido recientemente la producción de sofisticados documentales para la televisión: la serie premiada de la
BBC de
1999,
Paseando con dinosaurios es uno de los ejemplos más notables de ello.
Las historietas como
Calvin y Hobbes y
The far side frecuentemente contaban con contenido relacionado con el tema. Hubo también un único
cómic protagonizado exclusivamente por dinosaurios, titulado
Edad de los reptiles. Y que decir de la mítica saga de Parque Jurásico idea y fuente literaria para otras muchas historias
Muchos
juegos de consola también han tenido dinosaurios como personajes destacados. Las películas de la serie
Parque Jurásico inspiraron múltiples juegos de computadora.
Dino Crisis,
Ape Escape,
Cadillacs and Dinosaurs, las diferentes versiones de
Turok,
Super Mario (con
Yoshi), y hasta
Zoo Tycoon han implicado dinosaurios en sus tramas.
Véase también
Referencias
Notas
- ↑ Dinosaurios: Características y evolución. [1]
- ↑ El tamaño de los dinosaurios varió en distintos períodos Hipótesis de trabajo sobre tamaño corporal.
- ↑ El origen de los dinosaurios y mamíferos
- ↑ Day, J.J. y Upchurch, P. Sauropod Trackways, Evolution, and Behavior. Science 296:1659. (2002). Véase comentario
- ↑ «μαῖα» (en español). Diccionario Manual Griego: griego clásico - español. Vox: Spes. 1996. p. 375.
μαῖα ας ἡ madre o madrecita, [título dado a la mujer anciana], nodriza, ama.
- ↑ Lessem, D. y Glut, D.F. The Dinosaur Society's Dinosaur Encyclopedia. Random House Inc. ISBN 0679417702. (1993). Véase comentario en el artículo
- ↑ Ejemplar juvenil de Tyrannosaurus Ejemplar juvenil de Tyrannosaurus recientemente hallado.
- ↑ Nidos de Oviraptor ¿Nidos de Oviraptor o de Protoceratops?
- ↑ Huellas de una familia de dinosaurios. Huellas de pisadas insinúan la posible existencia de instinto maternal inmediatamente después de que las crías dejaran el nido.
- ↑ Unidos para siempre en la muerte. El descubrimiento de dos fósiles sepultados juntos confirma varias teorías.
- ↑ Dinosaurio caníbal. El misterio del canibalismo entre dinosaurios.
- ↑ Rogers, R.R., Krause, D.W. y Rogers, K.C. Cannibalism in the Madagascan dinosaur are very crazy and go to the extintion of he in a crash with a submarine Majungatholus atopus. Nature 422:515-518. (2003).Véase comentario.
- ↑ Gait y la velocidad de los dinosaurios. Gait y su fórmula para estimar la velocidad de un dinosaurio.
- ↑ Cálculo de la velocidad de los dinosaurios. Más sobre Gait y sus cómputos de velocidad.
- ↑ Douglas, K. y Young, S. The dinosaur detectives. New Scientist. 2130:24. (1998). Véase comentario.
- ↑ Hecht, J. The deadly dinos that took a dive. New Scientist 2130. (1998). Véase comentario.
- ↑ Henderson, D.M. Effects of stomach stones on the buoyancy and equilibrium of a floating crocodilian: A computational analysis. Canadian Journal of Zoology 81:1346-1357. (2003). Véase comentario.
- ↑ Parsons, K.M. Drawing Out Leviathan. Indiana University Press. 22-48. ISBN 0253339375. (2001).
- ↑ Mayr, G., Pohl, B. y Peters, D.S. A Well-Preserved Archaeopteryx Specimen with Theropod Features. Science 310:1483-1486. (2005).Véase comentario
- ↑ O'Connor, P.M. y Claessens, L.P.A.M. Basic avian pulmonary design and flow-through ventilation in non-avian theropod dinosaurs. Nature 436:253. (2005).
- ↑ Xu, X. y Norell, M.A. A new troodontid dinosaur from China with avian-like sleeping posture. Nature 431:838-841. (2004).Véase comentario.
- ↑ Dal Sasso, C. y Signore, M. Exceptional soft-tissue preservation in a theropod dinosaur from Italy. Nature 292:383-387 (1998). Véase comentario
- ↑ Schweitzer, M.H., Wittmeyer, J.L. y Horner, J.R. Soft-Tissue Vessels and Cellular Preservation in Tyrannosaurus rex. Science 307:1952-1955 (2005). También el subtítulo "Similitudes reproductivas" de la sección sobre Dinosaurios emplumados y la conexión con las aves. Véase comentario
- ↑ La extinción del Pérmico-Triásico: porcentaje de animales que se extinguieron. Véase comentario
- ↑ Datos del evento Pérmico-Triásico. Véase comentario
- ↑ Hayward, T. The First Dinosaurs. Dinosaur Cards. Orbis Publishing Ltd. D36040612. (1997).
- ↑ Sereno, P.C., Forster C.A., Rogers, R.R., y Monetta, A.M. Primitive dinosaur skeleton from Argentina and the early evolution of Dinosauria. Nature 361:64-66. (1993).
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